No más Escasez - No Más Dictadura
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*Información actualizada el 21/07/2017

Según la OMS la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social que está contemplado como una obligación del Estado en el artículo 83 de la Constitución. Sin embargo, datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida Venezuela 2016 (ENCOVI) reflejan que 93,3% de los hogares venezolanos no cuentan con ingresos suficientes para costear una alimentación completa. Aunado a ello, la escasez de medicamentos e insumos alcanza el 85% según datos de la Federación Farmacéutica de Venezuela (Fefarven).

Desabastecimiento

De acuerdo con cifras de Unicef, actualmente en Venezuela 12.7% de los niños menores de 5 años sufren de desnutrición crónica. La nutricionista y experta en seguridad alimentaria Susana Raffalli sostiene que hasta 5% es “aceptable”, de 5 a 10% es alarmante, entre 10 y 15% es crisis y cuando alcanza 30% en términos alimentarios se trata de hambruna. La organización Cáritas de Venezuela reporta una tendencia al aumento de 0,8 a 1 punto por mes.

Esto quiere decir que si no se atiende la situación, el país sufrirá hambruna aproximadamente en un año y medio.

ENCOVI determinó que el patrón de compra del venezolano cambió con el desplazo del pollo y la carne por tubérculos y hortalizas. 23,8% de la muestra consideró su alimentación como monótona mientras la mayoría la catalogó como deficiente. Las conclusiones arrojaron que 9,6 millones de venezolanos comen dos o menos comidas al día y 74.3% asegura haber perdido entre 8,7 y 9 kilos de manera descontrolada durante el año.

La mala alimentación es una consecuencia directa de las regulaciones de productos de la canasta básica que han generado un mercado paralelo en el que los bienes son ofrecidos por triple del valor oficial. Como solución, el gobierno de Nicolás Maduro creó Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), a los que se destina 50% de la producción agroindustrial desde octubre del 2016.

Según la ONG Provea, los CLAP son instrumentos de discriminación política, pues no incluyen a todos los consejos comunales y por lo tanto no distribuyen los alimentos equitativamente entre los venezolanos. El criterio para asignar las cajas de comida o no es la tendencia política de cada zona.

El desabastecimiento también afecta a los negocios. Solo en Nueva Esparta cerraron 230 locales comerciales entre los meses de noviembre y diciembre del 2016. Más de 40% de las empresas califica su situación como negativa, apuntando que 24% de los problemas que enfrentan se refieren a la inflación. El resto de los problemas son referidos al difícil acceso de divisas y materia prima.

Insumos médicos

El sector salud atraviesa una situación complicada. 34% de los ciudadanos ha decidido optar por los servicios médicos privados, algo inédito en Venezuela. Los servicios ambulatorios y las clínicas populares han sufrido una reducción de 6%. Los medicamentos para la trata del VIH (como zidovudina, raltegravir y kaletra) y otras infecciones han desaparecido casi por completo.

Según el presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, la escasez de insumos en los hospitales es de 98%

Por otro lado, la Federación Farmacéutica Venezolana ha alertado sobre el riesgo de cierre de 3.700 (85%) farmacias independientes en todo el país si el Gobierno no reconoce sus estructura de costos. La creciente escasez de insumos médicos en farmacias y hospitales de Venezuela llevó a la Asamblea Nacional a declarar una crisis humanitaria de salud en el año 2016.

Aunque no se tienen cifras oficiales sobre cuántas personas han muerto en Venezuela por escasez de medicinas, según la Sociedad Médica de la Maternidad Concepción Palacios en ese hospital muere un promedio de 28 bebés al mes, mientras el VIH deja un saldo de 2500 muertes anuales por complicaciones y falta de antirretrovirales.

El Hospital Infantil J. M. de los Ríos enfrenta diversas situaciones de precariedad a partir de la falta de insumos, repuestos y material. Una de las más graves es la contaminación de 18 niños producto del uso de una máquina de hemodiálisis vencida en el servicio de nefrología. De estos pacientes afectados, han muerto 4

Por su parte, el Ministerio Público ejerció una acción de protección, con el objeto de garantizar los derechos a la vida y a la salud de los niños, niñas y adolescentes que reciben tratamiento sustitutivo renal que no ha sido atendida por el Ministerio del Poder Popular para la Salud.

Esto se suma a la profunda escasez de insumos, personal y repuestos que sufre el J. M. de los Ríos, el único hospital de niños del país. Situación que, según Cepaz y otras organizaciones, ha generado que muchos pacientes deban conseguir insumos y realizarse exámenes en instituciones privadas, lo que atenta al derecho de los venezolanos a recibir servicios de salud gratuitos y de calidad.

Regulación de precios

El sistema de regulaciones de precios tiene una larga historia en Venezuela. En el 2014 se afianzó aún más con la publicación de la Ley Orgánica de Precios Justos (LOPJ). La normativa desarrolla la regulación general de precios, costos y ganancias máximas, para así promover el “orden público socialista consagrado en el Plan de la Patria”.

Se aplica a todas las empresas, públicas o privadas, y contiene sanciones para quienes “especulen”.

Según el profesor Jorge Ignacio Hernández la Ley Orgánica de Precios Justos insiste en el ideal de solucionar problemas económicos a través de un sistema general de control de precios, sin atender por ello a la causa verdadera de esos problemas y además retarda el desarrollo de actividades económicas, afectando la oferta de bienes y servicios.

Tres años después de su creación, la LOPJ no ha logrado su objetivo de “defender” a los consumidores y usuarios. Por el contrario, ha presionado a empresarios, quienes han tenido que cerrar las puertas de sus negocios por falta de rentabilidad. Según el primer vicepresidente de Consecomercio, Alfonso Riera, en Venezuela han desaparecido más de 500 mil empresas en los últimos 20 años debido a las múltiples complicaciones para ejercer la actividad empresarial. Esto ha generado que en la actualidad haya 85% de escasez de medicinas y 82,8% de desabastecimiento en alimentos.

Preocupante índice de la población que come de la basura

Obtener alimentos mediante la compra en mercados se ha hecho cada vez más cuesta arriba. Actualmente los venezolanos recurren cada vez más a los “bachaqueros” que venden los productos con sobreprecio, a los trueques, a pedir comida a familiares y hasta a comer de la basura.

Las alternativas no siempre son seguras. Un estudio de Cáritas de Venezuela realizado en cuatro estados del país registró que 8% de los hogares que se ven en crisis comen de las sobras de restaurantes y de la basura, mientras que 3% de ellos se dedica a pedir comida en las calles y a sobrevivir con ayuda de la Iglesia.

Crisis hospitalaria

En agosto del 2016 la organización Médicos por la Salud hizo seguimiento a 242 hospitales en 23 estados del país. Identificaron 95% de fallas severas o paralización de los laboratorios. En 63.64% de los servicios pediátricos del país no existe fórmula láctea para los recién nacidos y la escasez del material médico quirúrgico es de 81%.

34,8% de las camas hospitalarias están inoperativas, mientras que 21,9% camas de servicio no están disponibles. 

41,5% de los pabellones no funcionan y en 69% de los hospitales hay fallas de agua. El servicio de nutrición presenta fallas en 70,97% de los casos, mientras en 14,52% no existe (los pacientes no reciben alimentos del hospital y deben llevarlos ellos mismos).

El presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, ha denunciado en múltiples ocasiones la crisis hospitalaria en Venezuela. Sin embargo, no ha obtenido respuestas ni acciones concretas por parte del Ministerio de Salud: “El gobierno sabe lo que está pasando con los hospitales porque los dirigen. Toda la red pública está en bancarrota, lo que se traduce en una crisis sanitaria y asistencial”, dijo.